Un merecido gol de Andrés Iniesta a escasos minutos del final de la prorroga llevó anoche a la gloria a la selección española de fútbol que por primera vez se convierte en campeona del mundo.
El centrocampista manchego del Barcelona y el guardameta Iker Casillas fueron los protagonistas del partido, marcado también por la extrema dureza y juego sucio del rival holandés y el lamentable arbitraje del inglés Howard Webb.
En un partido bronco, España encontró muchas dificultades para imponer su mejor juego y superioridad. Robben gozó de dos ocasiones inmejorables para marcar, pero un Casillas soberbio supo neutralizarlas. La imagen del capitán español sosteniendo la Copa del Mundo forma ya parte de la historia del país. Madrid espera hoy expectante la llegada de los héroes de La Roja para celebrar el título.


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