La derrota ante México ha terminado por desatar la caja de los truenos de la selección francesa. Primero fue Anelka, quien insultó gravemente a Domenech y ha sido expulsado de la selección. El díscolo delantero niega el exabrupto, pero con sus antecedentes (es la segunda vez que es apartado de la selección nacional) parece difícil creerle.
Y si ya la expulsión de uno de los capitanes ya es un tema de por si grave, no hay palabras para calificar la pelea en el entrenamiento de Evra y el preparador físico de los galos, tras lo cual la plantilla se negó a seguir entrenando. Frank Ribery parece reflejar el sentimiento mayoritario de Francia cuando dice que está avergonzado.
Por su parte Italia, tras empatar a 1 con Nueva Zelanda, se lo jugará todo en el próximo partido frente a Eslovaquia. Lo mismo que España, que mañana deberá derrotar a Honduras tras el fiasco suizo si quiere seguir soñando con alcanzar el sueño del Mundial.


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