No hubo milagro ni remontada la pasada noche en el Camp Nou en el partido de semifinales de la Champions League que enfrentaba al local F.C Barcelona contra el Inter de Milán. El equipo blaugrana se impuso por 1 a 0, pero no fue suficiente para contrarrestar su derrota de la semana pasada por 3 a 1.
Los culés se consagraron toda la semana a preparar el partido, calentado en ambas direcciones con las declaraciones de jugadores y técnicos. Incluso pidieron el apoyo de la afición creando una camiseta especial. Pero a la hora de la verdad los culés no dieron la talla y se estrellaron una vez tras otra contra el muro defensivo dispuesto por Mourinho, acrecentado por la rigurosa expulsión de Thiago Motta pasados los 20 primeros minutos del partido.
Precisamente tras la expulsión del brasileño el Barça pareció diluirse. Es difícil ganar tirando a puerta una vez en 80 minutos y con tus estrellas (Messi, Ibrahimovic o Alves) completamente desaparecidas. El central Piqué, el mejor de largo por parte de los catalanes, dio esperanza a su hinchada con un extraordinario gol, aunque en posición dudosa. No sirvió. El Inter se enfrentará en la final al Bayern de Munich.


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